¿Qué es la fiebre tifoidea?

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La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa del tracto digestivo causada por la bacteria Salmonella typhi. La enfermedad dura varias semanas, la convalecencia lleva algún tiempo y su período de incubación es de 10 a 20 días.
La S. typhi sólo vive en los seres humanos. La fiebre tifoidea es adquirida si una persona ingiere alimentos o bebidas que han sido manipulados por una persona infectada de la bacteria. Un pequeño número de individuos pueden recuperarse de la fiebre tifoidea pero continúan siendo portadores de la bacteria, y tanto los pacientes como los portadores expulsan S. typhi en sus heces.

En muchos países, las personas que han sufrido de fiebre tifoidea y que manipulan alimentos o están al cuidado de los niños pequeños pueden ser excluidas legalmente de regresar al trabajo hasta que se haya determinado que ya no portan la bacteria. Otra fuente de infección son las aguas residuales contaminadas con S. typhi, que pueden ser utilizadas para beber o para el lavado de los alimentos.

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La fiebre tifoidea, o entérica, clásica tiene dos fases. Una vez que la S. typhi ha sido ingerida, se multiplica y se propaga en el torrente sanguíneo. El cuerpo reacciona a esta infección con fiebre sostenida, tan alta como 40 ° C, y el estado general del paciente decae considerablemente. Los pacientes se sienten débiles, con vómitos o dolores de estómago y se quejan de dolor de cabeza y pérdida del apetito. En algunos pacientes se produce una erupción de la piel, de color rosa. La bacteria puede incluso penetrar los conductos de la médula ósea, hígado y vías biliares, y se excreta luego en los contenidos intestinales. El diagnóstico se confirma mediante el análisis de muestras de heces o sangre para detectar la presencia de S. typhi. La primera fase tiene una duración de una semana.

En la segunda fase, el patógeno penetra en el tejido inmune del intestino delgado. Durante la segunda y tercera semana de la enfermedad, los pacientes presentan síntomas de infección intestinal, mientras que su temperatura corporal sigue siendo alta. En la tercera semana, el estreñimiento se sustituye por diarrea severa y las heces pueden contener sangre. No es hasta la cuarta o quinta semana que la fiebre disminuye y el estado general del paciente mejora  lentamente.

Si se inicia un tratamiento antibiótico adecuado, la recuperación comienza dentro de dos a tres días, y raramente ocurren muertes. Sin embargo, si los pacientes no reciben tratamiento, hasta un 20 por ciento puede morir a causa de complicaciones de la infección.

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