Fiebre Amarilla

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La Fiebre del Mosquito

Fiebre Amarilla

¿Quieres saber sobre fiebre amarilla?

Se trata una enfermedad vírica aguda producida por un flavivirus de la familia de los togavirus, de duración breve y gravedad variable, que entre sus signos de manifestación está la ictericia (color amarillento de la piel).

La fiebre amarilla es una zoonosis que también afecta al hombre. Necesita de un vector que, según sea zona rural o urbana, son el mosquito Haemagogus spegazzinii o el Aedes Aegypti.

El reservorio selvático son los mosquitos, monos y tal vez algunos marsupiales.

El hombre contrae la fiebre amarilla como consecuencia de la picadura de un mosquito infectado. Los virus son inyectados a nivel del tejido celular subcutáneo y, luego de reproducirse localmente, se disemina por todo el organismo a través sistema circulatorio.

La fiebre amarilla ha sido una fuente de epidemias devastadoras en el pasado. Soldados franceses fueron atacados por fiebre amarilla durante la Revolución Haitiana de 1802, en donde más de la mitad de la milicia murió por razón de la enfermedad. Cada nuevo brote era seguido por miles de muertes en las localidades del hemisferio occidental, hasta que las investigaciones, incluyendo aquellas con voluntarios humanos (algunos de los cuales fallecieron), conllevó al entendimiento del modo de transmisión a los humanos (principalmente por mosquitos) y el desarrollo de una vacuna para la fiebre amarilla, junto con otros esfuerzos preventivos al comienzo del siglo 20.

A pesar de la costosa aparición de conocimientos por el médico cubano Carlos Finlay y el médico estadounidense Walter Reed, y muchos otros en los últimos 100 años, varias poblaciones no-vacunadas en muchas naciones en desarrollo del África y Sudamérica, continúan en gran riesgo. Para 2001, la Organización Mundial de la Salud estima que la fiebre amarilla causa 200.000 enfermedades y unas 30.000 muertes cada año en poblaciones no-vacunadas.

En América, la infección por fiebre amarilla se encuentra controlada gracias a los esfuerzos realizados para erradicar a los mosquitos y con el desarrollo de una vacuna; aunque en algunas regiones selváticas se han registrados algunos casos.

Se la encuentra en las regiones tropicales y en todo el continente Americano, en donde la cantidad de casos notificados se ha incrementado marcadamente como consecuencia de la aparición de brotes epidémicos en África con un elevado número de muertes.

Su incidencia mundial es de aproximadamente 1000 personas por año notificadas oficialmente (se cree que la verdadera podría ser de 200 veces mayor), de las cuales el 15 al 20% fallece.

La fiebre amarilla es endémica en áreas tropicales y subtropicales de América Central, América del Sur y África Ecuatorial. En este último sector conformado por 33 países y con una población de 468 millones de habitantes, en el período entre 1994-1995 hubo un aumento significativo de casos y la tasa de letalidad trepó al 5%; aunque en períodos epidémicos llega al 50%.

En Sudamérica, Colombia, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela, son los países más afectados. De este grupo surgen anualmente un mínimo de 100 a 200 infectados. En 1995 fueron reportados 515 casos con 213 muertes (tasa de mortalidad, 41%).

Es una causa importante de enfermedad hemorrágica en muchos países de África y Sudamérica, a pesar de la existencia de una vacuna efectiva.

El período de incubación se sitúa entre los 3 y los 7 días. La duración de la enfermedad en caso de curación es de una a dos semanas. Tras el período de incubación cabe distinguir dos formas clínicas: la leve y la grave o clásica, registrándose también formas de gravedad intermedia.

Formas de presentación de la Fiebre Amarilla

Forma leve. Es poco característica y sólo se sospecha en zonas endémicas y especialmente durante las epidemias. Comienza bruscamente con fiebre elevada, escalofríos y cefalea. Pueden existir, además, mialgias, náuseas, vómitos y albuminuria. Suele durar de 1 a 3 días y curar sin complicaciones.

Forma grave o clásica. Tras un período inicial similar al anterior, en el que pueden existir además epistaxis y gingivorragia, se produce un descenso febril (remisión). A continuación reaparece la fiebre, se instaura ictericia (100% de los casos) y puede aparecer insuficiencia hepática o renal con proteinuria (90%) y agravamiento de la diátesis hemorrágica, con epistaxis abundantes, gingivorragia, punteado hemorrágico en el paladar blando y hematemesis de sangre negra y coagulada (vómito negro) (20% de casos). Un signo clínico clásico es la existencia de bradicardia relativa a pesar de la fiebre elevada (signo de Faget). Al inicio existe leucopenia con neutropenia. Los restantes parámetros bioquímicos traducen sólo la existencia de fallo orgánico único o múltiple (generalmente hepático o renal) y deshidratación (alteraciones iónicas y del equilibrio acidobásico).

Una persona con fiebre amarilla avanzada puede presentar signos de insuficiencia hepática, insuficiencia renal y shock.

Si la persona presenta síntomas de fiebre amarilla, debe comunicárselo al médico en caso de haber viajado a zonas donde se sabe que prolifera la enfermedad. El diagnóstico se puede confirmar por medio de exámenes de sangre.

No existe un tratamiento específico para la fiebre amarilla. El tratamiento de los síntomas puede incluir:

· Hemoderivados para el sangrado severo

· Diálisis para la insuficiencia renal

· Líquidos por vía intravenosa (líquidos intravenosos)

Profilaxis de la Fiebre Amarilla

La profilaxis se realiza mediante el uso de una vacuna que es eficaz desde los 10 días hasta diez años después de colocada y por medio de medidas de control que se basan en el aislamiento de los enfermos para evitar en lo posible que sean picados de nuevo por los mosquitos vectores, así como en la desinsectación, el control de mosquitos y el empleo de medios que eviten las picaduras (ropa protectora, repelentes, redes), aunque estas últimas no siempre son eficientes en el control del mosquito. El mejor método de control es la vacunación de la población receptiva (habitantes de zonas endémicas y viajeros a éstas).

Estudios recientes han descubierto un incrementado número de áreas afectadas por infecciones virales transmitidas por mosquitos y han justificado la investigación y financiamiento de vacunas.

Si la persona va a viajar a un área en donde la fiebre amarilla es común, debe:

· Dormir en casas con mallas protectoras

· Usar repelentes

· Ropa que cubra todo el cuerpo

 

Artículo: Fiebre Amarilla

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Equipo de Consultas Médicas

 

 

 

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