Alcoholismo

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El problema del alcohol

 Alcoholismo

Alcoholismo: el exceso en la ingesta y la embriaguez son, entre los problemas relacionados con el alcohol, los que han adquirido una relevancia mayor.

Pero el aspecto médico de la cuestión ‑ Alcoholismo ‑ presenta probablemente caracteres de mayor gravedad que ningún otro.

El alcoholismo es una enfermedad crónica, desorden de la conducta, caracterizado por la ingestión repetida de bebidas alcohólicas, en medida tal que, excediendo el consumo dietético acostumbrado, causa perjuicio a la salud del bebedor, a sus relaciones con otras personas y a sus actividades laborales.

En los últimos veinte años el consumo de alcohol por habitante (en litros) se ha duplicado y al mismo tiempo aumentó mucho más el número de enfermos mentales que ingresaron por primera vez en algún hospital a causa de serios, trastornos relacionados con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

La primera fase del alcoholismo propiamente dicho suele empezar con un ataque de “oscurecimiento” o amnesia alcohólica. Esto no es permanente: en apariencia el bebedor conserva sus cinco sentidos; sus palabras, sus actos poco tienen de extraño para los que los rodean, pero más tarde no recordará nada de lo que ocurrió en un cierto lapso de tiempo.

Posteriormente, después de algún tiempo de episodios que quedan sin recordar en los bebedores, comienza la etapa de pérdida de control o, lo que es lo mismo, la incapacidad de abandonar la costumbre de beber.

La pérdida de control es criterio de la toxicomanía alcohólica. Cuando el bebedor alcanza esta fase, nunca más será dueño de sí mismo cuando se ponga a beber.

Por último en el bebedor, llega la fase del alcoholismo crónico. Es aquí cuando el individuo entra en un proceso acelerado de decadencia social y física. Esta fase comienza cuando el enfermo permanece en estado de embriaguez durante días enteros y termina en una crisis completa de desmoralización, acompañada de alucinaciones, trastornos de la conciencia y tendencia al aislamiento.

El alcohólico permanentemente presenta problemas de gastritis, cirrosis, trastornos por mal funcionamiento hepático. Se encuentra con una alteración en su estado nutricional; y pobre en defensas del organismo.

Algunos investigadores dedicados al estudio de esta enfermedad prefieren definirlo como un desorden doble, un trastorno emotivo y el hábito de beber. Existen controversias que aún hoy se discuten con respecto a las distintas causas que favorecen al alcoholismo; pero sin duda hoy los factores ambientales y sociales llevan una culpa mayor que la herencia física.

Tanto los problemas físicos, que ya de por sí son un riesgo para otras múltiples enfermedades, como más aún los problemas sociales, llevan progresivamente a la destrucción de la personalidad del paciente.

Si un hijo de un alcohólico se encuentra ante problemas que no se siente capaz de resolver, la idea de seguir las huellas del padre se apoderan de él con más facilidad, pese a la aversión que antes haya podido sentir por el vicio paterno.

El alcoholismo comienza como un síntoma y se transforma en una severa enfermedad.

Como en el caso de otras enfermedades un diagnóstico precoz facilita el tratamiento del alcohólico. Esto explica que en algunos países las campañas de información sobre el alcohol hayan hecho resaltar especialmente la importancia de los primeros síntomas y se hayan preocupado de enseñar el modo de reconocerlos.

 

Artículo: Alcoholismo

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Equipo de Consultas Médicas

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