Alcohol y Fiestas de Fin de Año

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Qué pasa en las Fiestas de Fin de Año

 

Alcohol y Fiestas de Fin de Año

 

El alcoholismo es una enfermedad crónica relacionada con un desorden de la conducta, caracterizado por la ingestión repetida de bebidas alcohólicas, en medida tal que, excediendo el consumo dietético acostumbrado, causa perjuicio a la salud del bebedor, a sus relaciones con otras personas y a sus actividades laborales.

Abordado desde el punto de vista médico una cosa es la intoxicación alcohólica aguda en una persona no alcohólica, y otra diferente es el alcoholismo crónico, o la intoxicación en un alcohólico previo.

El alcoholismo comienza como un síntoma y se transforma en una severa enfermedad. En etapas avanzadas de alcoholismo crónico presenta permanentemente problemas de gastritis, cirrosis, trastornos por mal funcionamiento hepático. Se encuentra con una alteración en su estado nutricional; y pobre en defensas del organismo. Además de problemas mentales (desorientación, desubicación, confusión, amnesia, etc.) y problemas de índole psiquiátrico.

Fiestas de fin de año

La ingesta de alcohol se incrementa notoriamente durante las fiestas de fin de año, navidad y año nuevo. Esto se revela por el incremento en las ventas de bebidas alcohólicas durante el mes de diciembre, y por el aumento de los incidentes automovilísticos en el mismo mes que superan casi en un 20% al promedio mensual de febrero a noviembre. El consumo de alcohol durante estas fechas es  inversamente proporcional a la seguridad vial.

En los Departamentos de Emergencias aumenta la llegada de pacientes traumatizados y con intoxicación alcohólica aguda.

El alcohol etílico o etanol es una droga psicodepresora de carácter sedante-hipnótico, y que, incluso en pequeñas cantidades, tiene la posibilidad de alterar la conducta y el comportamiento de quien lo ingiere. Especialmente, cuando el comportamiento es la conducción de un vehículo la influencia negativa es notoria, afectando negativamente al cerebro y a la vista.

La alcoholemia suele alcanzar su punto máximo una hora después de haber tomado la última copa, para ir descendiendo paulatinamente a un ritmo de 0,2 gramos por hora, aproximadamente.

Alcohol y conducción de vehículos

La alcoholemia es la cantidad de alcohol que existe en la sangre. Que puede medirse directamente en sangre o en el aire espirado. El límite máximo tolerado, para que no se considere una infracción es de 0,50 g/l en sangre o 0.25 mg/l en aire espirado. Lamentablemente el límite permitido sigue siendo demasiado alto, ya que con concentraciones de 0,20 g/l en sangre o 0,10 mg/l en aire espirado, ya produce alteración en los reflejos.

Los efectos del alcohol dependerán por un lado de factores personales como la edad y la superficie corporal, además de si presenta enfermedades asociadas, o ingiere medicación crónica. Por otro lado dependen de la cantidad ingerida, de la graduación  alcohólica de lo que ingiere, de si la ingesta es en ayunas o con el estómago lleno, y de la velocidad de la ingestión.

Todos estos factores influyen finalmente en qué efectos causará el alcohol en esa persona.

El alcohol le produce al conductor un pseudo estado de optimismo, euforia, seguridad,  y confianza en sí mismo, sobreestima sus capacidades y peca por exceso de confianza. Produce un enlentecimiento en la capacidad de reacción, es decir que desde que vio el semáforo en rojo, o un peatón cruzando hasta que frenó, demora considerablemente.

Por ejemplo: ¿Cuál es la capacidad de reacción a 90 km/h? Un conductor sin ingesta de alcohol desde que percibe le peligro hasta frenar por completo el vehículo, recorre 49,5 metros; un conductor con una ingesta de alcohol de 0,8 g/l lo hace en 82,5 metros.

El alcohol produce también una reducción del campo visual, y una disminución en la capacidad de atención y concentración. Genera clínicamente una incorrecta apreciación de las distancias, y psicológicamente una desinhibición con aumento de la osadía despreciando posibles riesgos y peligros.

Por supuesto si la ingestión es importante se agrega la visión borrosa, la profundización de la incoordinación de los movimientos, el hablar torpe, la falta de equilibrio, la somnolencia; pudiendo llegar a la desorientación, confusión y hasta el coma alcohólico.

Trauma

Todos los factores previamente mencionados favorecen el aumento de riesgo de colisiones vehiculares, y engrosan la lista de las muertes y discapacidades por trauma.

No debemos olvidar que el trauma sigue siendo la primera causa de muerte en personas de 1 a 45 años, responsable de 3 de cada 4 muertes en individuos de 15 a 25 años, 2 de cada 3 muertes en niños. Y dentro del tema trauma, las colisiones vehiculares por supuesto están relacionadas con las deficiencias de señalización, el estado de las rutas y calles, la densidad del tránsito, la imprudencia, el desconocimiento y/o la desobediencia a las normas de tránsito, y por supuesto con la ingesta de alcohol, pero éste especialmente se destaca en épocas de mayor consumo, como las fiestas de fin de año.

Signos clínicos según el grado de alcoholemia

0,20 g/l en sangre o 0.1 mg/l en aire espirado

  • Disminución de los reflejos.
  • Falsa percepción de las distancias.

El riesgo de accidente se multiplica por 1.5.

0,30 g/l en sangre o 0.15 mg/l en aire espirado

  • La velocidad percibida es menor que la real.
  • Atención dividida y euforia.

El riesgo de accidente se multiplica por 2.

0,50 g/l en sangre o 0.25 mg/l en aire espirado

  • Incremento del tiempo de reacción.
  • Somnolencia.

El riesgo de accidente se multiplica por >3.

 

Grado de alcoholemia según dosis ingerida (aproximado)

 

Persona  70 Kg

0,3 g/l de sangre

0,5 g/l de sangre

Cerveza 300 ml – 1 lata 2 latas
Vino 150 ml – 1 y 1/2 vasos 2,5 vasos
Whisky 45 ml -1 vaso 2 vasos

 

Artículo: Alcohol y Fiestas de Fin de Año

http://consultasmedicas.com/alcohol-y-fiestas-de-fin-de-ano/

Equipo de Consultas médicas

 

 

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